DeceQué?
Seguro de Decesos. Menudo término. Desconocido para muchos. Cercano y venidero para todos.
Voy a expresarme con claridad , sin hacer una fiesta del tema, pero tampoco quiero que sea una palabra innombrable, por que como veréis, cuando nos toca de cerca, es un lío y un gasto para todo el mundo que nos rodea.
Morirse es muy caro, para los que se quedan vivos. Evidente. Hay reacciones para todos los gustos. Una frase común que escuchamos los mediadores es: ” a mi me da igual, cuando me muera, que hagan conmigo lo que quieran, como si me entierran en el jardín “. Oiga…. es que hasta para entarrarle en el jardín se necesita dinero.
Unos 4.000 € ( dependiendo de las comunidades ) es lo que cuesta en total acomodar a nuestros fallecidos para la vida eterna. Pero claro, ahí viene la cuestión espinosa. ¿ Quien puede permitírselo ? Pues os aseguro que no mucha gente, y menos aún en la situación actual. Es cuando llegan además los líos familiares…que si te toca a ti, que si yo ya le cuidé en vida, que si a mi nunca me quiso como a ti, mejor pagas tú.. De ese modo también, nos exponemos a que las empresas funerarias de cada lugar nos hagan un ” traje” aprovechando el amor por nuestros seres queridos. Que no es lo habitual, pero por si acaso, el negocio es el negocio…
Por no hablar de si se trata de una persona jóven, con hijos pequeños, o sin hijos pero con padres mayores que dependen de una pensión. Multitud de casos distintos, tantos como vidas hay.
Nuestras anteriores generaciones tenían muy claro que el seguro de decesos había que tenerlo contratado. Nos hemos cansado de ver a padres y abuelos abonando religiosamente las cuotas mensuales. Las generaciones actuales ” pasan ” del tema. Pero no hay nadie exento de fallecer, por desgracia.
Los que hemos tenido que despedir a seres queridos y hemos hecho uso de este seguro de decesos, sabemos la tranquilidad que da saber que está todo controlado, la seguridad de saberte cubierto en ese aspecto y no tener que pensar corriendo una solución, económica e inmediata.
Ya no es solo las atenciones que prestan las compañías, que para eso se les paga. Es evitar pensar en cosas materiales cuando uno lo que tiene únicamente son ganas de llorar, de gritar, de encerrarse en su dolor y de pasar el duelo en paz.
Pero las compañías aseguradoras han perfeccionado de tal modo el seguro de decesos, que ha pasado a ser un seguro que se puede usar también estando vivo. O sea, llamados de protección familiar, de servicios familiares… como quiera que se llame en cada caso. Además de cubrir el hecho de fallecer y los gastos que eso conlleva,gestión de duelo, asistencia familiar, repatriación,servicio de gestión de documentos , solicitudes de viudedad, orfandad..etc. nos ofrecen una serie de garantías que todos en un momento dado podemos llegar a necesitar.
Asistencia en viaje. traslado de un familiar en caso de accidente en viaje del asegurado, envío de profesionales de cualquier índole, pérdida de equipajes, ingresos hospitalarios e indemnizaciones por hospitalización, capital por invalidez. En fin. Han tenido un importante desarrollo este tipo de pólizas en los últimos años.
Es una pequeña inversión, para no perjudicar a tus herederos, familiares o quienquiera que sea la persona que va a cargar con el ” marrón “. Son primas asequibles, incluso para famílias de cuatro, cinco o más miembros. Una cuota mensual ( trimestral, semestral o anual) que debemos hacer el esfuerzo de pagar,pensando en los demás.
También es una realidad que con lo que acontece en este momento y dada la complicada situación económica, la gente por lo general, lo último que anula es la póliza de decesos. ya sabes, de los males, el menor. Y también hemos observado que precisamente por el caos económico que se vive, muchas personas que no tenían este seguro y que confiaban que cualquier familiar se haría cargo del tema, han tomado la decisión de contratarlo para evitar futuros gastos a los demás. Buena decisión.
Bueno, allá cada uno con lo que quiere dejarle de herencia a los demás, pero os aseguro que la herencia más inmediata si no tienes seguro de decesos es un quebradero de cabeza.
Más vale ser generoso, incluso cuando dejamos de existir.







